Perfil y naturaleza científica de la pedagogía.

RESUMEN.
La pedagogía como cualquier otra disciplina científica posee los mismos rasgos que definen el carácter objetivo y universal de la teoría y práctica científica, esto es un objeto específico, un método de investigación, un sistema conceptual, sus leyes, etc. La pedagogía es la ciencia que estudia las leyes más generales de la educación, como tal posee un perfil y una naturaleza científica.
<!üPosee un objeto de estudio propio y específico, esto es la educación como realidad objetiva. En particular la educación como distinta del proceso instructivo, del proceso de enseñanza aprendizaje que sucede en las aulas de clase cuando se transmite la cultura (teórica) o se desarrolla las habilidades y destrezas. La pedagogía, en el estudio de su objeto, responde a: ¿Cuál es el mecanismo interno del fenómeno sociocultural en la formación de la persona?, ¿Cómo funciona la estructura interna de la educación?, ¿Cómo sucede el movimiento de los elementos o aspectos internos de la educación como proceso social?, ¿Cuáles son los factores o las contradicciones que impulsan el desarrollo de la educación? Específicamente trata acerca de la labor educativa que organiza el régimen y estilo de vida del hombre concreto, el proceso y el contexto educativo donde se forma la persona.
<!üUn sistema conceptual resultado y producto de la investigación científica y la experimentación educativa universal, conformado por sus leyes, categorías, principios y rasgos científicos.
<!üLeyes científicas de la educación, regulan y gobiernan el proceso educativo, describen el proceso lógico de la educación que sirve como método de investigación y guía la organización y dirección del proceso educativo. Entre las leyes más generales de la educación enumeramos la ley de la formación, la ley de la acción educativa, la ley de la acción pedagógica paralela, la ley de la asimilación conciente y activa.
<!üLos principios científicos que indican el carácter objetivo, causal y lógico de la educación, constituyen el fundamento de la investigación y la experimentación educativa. Entre los principios podemos indicar el carácter inherente de la educación al desarrollo y la existencia del hombre, la unidad indisoluble de la educación con la economía, la educabilidad del hombre entre otras. Los principios activos de la pedagogía, como el aprender haciendo, el enseñar a aprender y el aprender a aprender.
<!üLas categorías que reflejan los aspectos y nexos esenciales de la educación, descubiertos a través de la investigación y la experimentación educativa, en las escuelas laboratorios, a través de la tradición pedagógica universal.
<!üUn método de investigación específico y concreto a la educación, que sigue la lógica del sistema conceptual pedagógico. Las leyes de la educación guían la investigación educativa, en cuanto sirve en el análisis de los fenómenos educativos; el método pedagógico de investigación asegura la experimentación educativa como medio de investigación. La lógica objetiva de la educación reflejada en la teoría pedagógica es el método de investigación científica de la educación.
<!üEl carácter predictivo de la ciencia pedagógica, la pedagogía a partir de sus categorías y/o conceptos, pronostica el suceso futuro del proceso o fenómeno educativo concreto; en la práctica educativa esto significa postular la solución de los problemas educativos a partir de la experiencia anterior; del mismo modo a partir de la lógica que describe las leyes de la educación explica de modo aproximativo las consecuencias futuras que generarían los problemas educativos e indica los resultados del experimento pedagógico.
<!üEl carácter experimental de la educación, significa que el proceso educativo es objeto de manipulación y control, en cuanto los objetivos, contenidos, la organización del contexto y el método de la educación son objetos de elección conciente por quienes asumen la dirección y control del proceso educativo. De tal modo que cada proceso de educación resulta un experimento, convierte a la escuela en un laboratorio de experimentación de las teorías educativas y pedagógicas al igual que en los laboratorios de las ciencias naturales.
Esta constituye la crítica y la negación de la concepción metafísica en general y en especial del análisis lógico formal y sociolingüístico de Popper y de Piaget que dicen construir y fundar la pedagogía como ciencia. La teoría científica de la educación define con claridad las leyes, las categorías, los principios que gobiernan el proceso educativo, que además, estas leyes permiten definir el método de investigación científica de la educación, el carácter predictivo y experimental de la pedagogía; en cuanto constituye la síntesis de una larga tradición pedagógica universal y nacional, que su sistema conceptual ha sido verificada, demostrada y comprobada en la práctica a través de las escuelas laboratorios, los proyectos educativos experimentales y las innovaciones revolucionarias en la ciencia pedagógica, como lo demuestran la colonia Gorki y la comuna Dzerzhinsky de Makarenko, la escuela colonia de Summerhill de Neill, la escuela de Puno (un ensayo de escuela nueva) de Encinas, la escuela comunal y pre-vocacional de Huayopampa de Caro Ríos, la experiencia de Homer Lane, la escuela de Winetka de Wahsburne, las escuelas laboratorio de Jhon Dewey, la escuela moderna de Ferrer Guardia y la escuela activa de finales del siglo XIX e inicios del siglo XX. Esta es la base de nuestra lucha ideológica contra la ignorancia y la metafísica, enemiga del conocimiento científico de la educación, que discute de forma bizantina y vulgar el contenido científico de la pedagogía, asumiendo el carácter semántico y etimológico del término «pedagogía», que niega y rechaza la tradición pedagógica y la realidad objetiva de la educación. Con ello esperamos contribuir al tratamiento científico, sistemático y racional del proceso educativo y la investigación educativa en general.

I. El objeto de estudio: La educación.
La lógica dialéctica indica que, para conocer de verdad el objeto (Educación) es necesario abarcar y estudiar todos sus aspectos, todos sus vínculos y mediaciones, sus contradicciones internas y externas, la organización y estructura, las influencias y reacciones de éstas con los otros objetos de entorno. Esto es ver las mediaciones y los vínculos internos de la educación, como función sociopolítica, como rol de la familia, la sociedad, la clase social y la colectividad en general, como una actividad en una unidad indisoluble con la economía, con la cultura; ver la educación como un proceso sociocultural, donde toda actividad humana educa, como una forma de conciencia social, que sucede sólo a través de la práctica social, que se presenta en la vida del hombre de forma espontánea y permanente. Jamás lo conseguiremos por completo, pero la exigencia de la multilateralidad nos prevendrá contra los errores, la ignorancia y el anquilosamiento. La experiencia pedagógica y la investigación educativa debe permitir descubrir y explicar cómo se organiza y dirige el proceso y el contexto educativo, el régimen y estilo de vida en la actividad productiva, en las corporaciones estudiantiles, en las actividades cívicas, en la formación del carácter y el temperamento, en la educación de la moral, en la organización de las actividades artísticas, en la educación de la estética, en la organización de la cultura física, en la educación sexual. Eso en primer lugar. En segundo lugar, la lógica dialéctica requiere que el objeto de estudio sea tomado en su desarrollo, en su automovimiento, en su cambio. Comprender que la evolución, el cambio y el movimiento de la educación forma parte del desarrollo del hombre concreto, en cuanto formación de su persona, que ésta sucede desde la etapa infantil hasta la senectud; que se observa cuando el contenido educativo, el método pedagógico, la escuela y sus postulados evolucionan; cuando a través de la historia de la humanidad la educación cambia en cada pueblo o sociedad; cuando cada fenómeno educativo concreto describe su propio desarrollo. Por ello, la investigación pedagógica no puede ignorar el carácter histórico de la educación, debe incluir en el estudio del objeto singular la experiencia histórica, la evolución específica de ella. Para definir la educación y la pedagogía debemos tomar en cuenta su historia, su evolución. En tercer lugar, toda la práctica del género humano, debe ser considerada como parte de la definición completa del objeto como criterio de verdad y como determinante del vínculo del objeto con lo que necesita el hombre. La educación se define a partir de la utilidad con lo que necesita el hombre individual y la sociedad históricamente determinada, y ésta experiencia necesaria es el único criterio de verdad acerca del concepto de educación. Acerca de cómo sirve en el desarrollo personal del hombre concreto, de su uso en la reproducción y/o transformación sociocultural de los pueblos, de cómo sirve para asegurar la continuidad del Status Quo o para generar la movilización sociocultural de las grandes transformaciones. En cuarto lugar, la lógica dialéctica enseña que la verdad abstracta no existe, la verdad es siempre concreta; no existe un concepto sin contenido material o sin relación con la realidad objetiva; los conceptos designan y representan una determinada forma de la realidad objetiva. En resumen, el concepto de educación designa una forma concreta y especifica del proceso sociocultural, se remite a la formación de la persona, tal como sucede en la práctica social, donde el hombre concreto a través de su historia de vida aprende y asimila todas sus cualidades como persona; tal como sucede en el conjunto de relaciones sociales que contraen los hombres en una sociedad históricamente determinada, contexto que define el carácter de la educación. El contenido material y la objetividad del concepto de educación se verifica en los cambios y progresos en la formación de la persona individual productos de un régimen y estilo de vida singular, en la forma específica de cómo cada pueblo o sociedad organiza y dirige el proceso y el contexto educativo para formar los ciudadanos a su imagen y semejanza.
El concepto de educación se define a partir de la constatación del objeto concreto, con el hecho que realmente sucede en la práctica, verificando las diversas y múltiples formas de educación, de cómo ésta ha evolucionado en la historia de la humanidad.
La práctica pedagógica y la experiencia educativa es el único criterio de verdad acerca de si el concepto de educación corresponde con la realidad. Por tanto; el concepto de educación designa una forma concreta y especifica de la realidad, objeto de estudio de la pedagogía.

a. El Carácter Teleológico de la Educación.
A través de la historia de la humanidad, cada sociedad, pueblo, familia, Estado, clase social, cultura, de forma manifiesta o de forma espontánea, se ha visto en la necesidad imperiosa de formar a las nuevas generaciones, imponiéndoles, de forma directa o indirecta, modelos de persona, valores, temperamento, conducta moral, carácter, en función de sus intereses y necesidades materiales; imprimiéndoles los propósito sociopolíticos de su entorno o contexto a fin de asegurar la reproducción de su patrón sociocultural. Así, la educación, en cuanto formación de la persona, responde y ha respondido a determinados fines u objetivos, explícitos o implícitos, de quienes asumen el control del proceso y el contexto donde se forman las nuevas generaciones e incluso de los adultos. Todo ello orientado a la formación de la persona.
Todo proceso educativo, en cuanto constituye actividad humana, persigue un fin, tiene un propósito. El solo hecho de formar o modelar a las personas en base a la cultura singular del pueblo, en relación con las necesidades e interese particulares de la sociedad vigente, indica un propósito inherente o subyacente al acto educativo. En cuanto, las generaciones de adultos, la clase social, el Estado, establecen los propósitos y orientan las acciones educativas, definen el carácter de la acción educativa en la formación de las nuevas generaciones, de acuerdo a sus ideales y valores, a sus intereses y necesidades sociales. Como indica Makarenko, «La pedagogía, especialmente la teoría de la educación, es ante todo una ciencia de utilidad práctica. No podemos dedicarnos a educar simplemente a la persona, no tenemos derecho a realizar un trabajo educador, sin plantearnos un determinado fin político»
El carácter teleológico de la educación nos indica la presencia espontánea e inherente de los fines, propósitos y objetivos en la acción educativa, que subyace a los planes y proyectos. Esta es la propiedad fundamental de la realidad educativa. Que todo proceso educativo ya sea espontáneo o sistemático responde a determinados fines y propósitos de carácter sociopolítico, definidos por el contexto o los agentes sociales.

b. El Carácter Histórico de la Educación.
Todos los fenómenos y procesos sociales son de naturaleza histórica, surgen, evolucionan y desaparecen junto a los procesos socioeconómicos que los vieron nacer; se desarrollan en un determinado contexto socioeconómico, son propios a ellos; del mismo modo, la educación, en cuanto formación del hombre, cambia y evoluciona al ritmo de los procesos socioeconómicos y la historia de los pueblos, adoptan una diversidad de formas de acuerdo a las condiciones materiales de vida de los hombres, de las circunstancias político sociales y culturales, a las relaciones sociales y la práctica social de cada hombre concreto. Al respecto el Amauta José Carlos Mariátegui indicaba que sólo podemos aspirar a una escuela que las condiciones socioeconómicas nos lo permiten, por cuanto una nueva escuela «... exige un cambio de las condiciones sociales para crear un sistema de enseñanza correspondiente y, por otra parte, se exige un correspondiente sistema de enseñanza para poder cambiar las condiciones sociales».
El carácter histórico de la educación significa que el proceso educativo no solo tiene su propia evolución sino también cambia en la misma medida de los cambios socioeconómicos de los pueblos. Cuando se modifican los contextos sociales y culturales cambia el método y los contenidos educativos, cuando evoluciona el régimen y estilo de vida de una cultura cambia el carácter de la labor educativa, si se transforman las prácticas ciudadanas cambian los objetivos y los sistemas de evaluación, en general cambia los modelos de persona. Las teorías educativas y prácticas pedagógicas también progresan si las bases materiales sobre las que se construyeron también evolucionan. No es posible que la educación evolucione desligado de los procesos sociales, culturales y económicos. Cada modo de producción crea un tipo de educación propio a él, el cambio de modo de producción genera un nuevo sistema educativo acorde al nuevo proceso socioeconómico. Pero ante todo su evolución singular es objeto de la pedagogía.

c. El Carácter de Clase de la Educación.
La ciencia de la antropología ha demostrado que no son las personas aisladas, los sujetos individuales atomizados, los portadores y reproductores de la sociedad y la cultura, sino las colectividades como la familia, las clases sociales, las castas, las corporaciones, las comunidades locales, por cuanto éstas aseguran un determinado proceso y contexto educativo para la formación de la persona individual y concreta. En ese sentido, la educación en una sociedad de clases y en un proceso de lucha de clases, asume el carácter de la clase social al cual se adhiere el individuo o la nueva generación, por cuanto ésta corporación u organización social define los fines y propósitos de su educación, impone los modelos de persona, la cultura, organiza el proceso y contexto bajo sus intereses y necesidades. En educación, las clases sociales, definen los propósitos, ya sea para reproducir y perpetuar el proceso y el contexto sociocultural, asegurar la formación de los futuros ciudadanos a la medida de sus intereses y necesidades o para transformarla. Por ello, en educación existen diversos modelos de persona, diversos tipos de valores, de actitudes y conducta moral. En una sociedad de clases a todos no les corresponde los mismos roles y funciones sociales, no todos tienen las mismas «oportunidades» de desarrollar todas sus aptitudes y facultades humanas; son educados para cumplir la función de simples productores o consumidores, mientras otros son formados para vivir del trabajo ajeno; algunos aprenden los detalles del buen comer, del buen caminar, del buen vestir mientras otros no tienen el tiempo ni las condiciones materiales suficientes para ello; así quienes no participan del trabajo productivo y han satisfecho sus necesidades primarias se forman y organizan para gobernar y explotar a los otros.
En la escuela, el contenido, los objetivos, la metodología y los criterios de evaluación, están definidos de forma indirecta o directa por la clase social que asume el poder del Estado. Las clases sociales dirigen y organizan el proceso y el contexto educativo donde se forman los ciudadanos. Por ello, Aníbal Ponce afirmaba que, toda educación de clase tiene tres fines: «... destruir los restos de alguna tradición enemiga; consolidar y ampliar su propia situación como clase dominante; prevenir los comienzos de una posible rebelión de las masas dominadas».

d. Carácter funcional de la Educación.
Que la educación tiene un propósito inherente como toda acción humana y ésta satisface determinadas necesidades, implica que existe una consecuencia utilitaria de la educación, que asume el carácter productivo y necesario en la existencia individual y social del hombre. Es decir, la educación de los ciudadanos en general y la formación de las nuevas generaciones en particular es funcional para el sujeto que se educa o para quienes dirigen la educación de éste. En la sociedad la educación sirve al trabajo, la producción, la economía. Para aquellos que suponen la educación como una forma espiritual, de abstracciones y fantasías, también sirven estas para liberar o controlar las conciencias de los hombres. Lo que resulta inútil en una dirección, en sentido opuesto resulta conveniente, ese es el juego de las contradicciones sociales en las que está involucrada la educación. La educación sirve para diversos fines y propósitos sociales, políticos, culturales, económicos o históricos. Pueden servir para liberar a las clases oprimidas, para domesticar en la ideología dominante. Para ello resulta conveniente educar en determinados valores, hábitos y costumbres. Ante todo deben satisfacer las necesidades e intereses socioeconómicos de la clase social. Pueden también servir para transformar la naturaleza y el mundo o simplemente satisfacer las necesidades materiales individuales.
La consecuencia natural de la formación de la persona, del aprendizaje, de la enseñanza, de la instrucción, el producto que se obtiene como resultado de dicho proceso y acto educativo demuestra el carácter funcional de la educación. Que los hombres puedan descubrir las leyes del mundo para dominarlas, que desarrollen las aptitudes para el goce y la felicidad forman parte también del carácter funcional de la educación.
El determinismo económico en la educación es uno de los principios que deviene del carácter funcional de la educación, que la formación del hombre esta ligado a la producción social, al desarrollo de hábitos y conductas de la actividad productiva; que el hombre aprende haciendo, en cada acto que satisface sus necesidades, demuestra que la educación es para la vida. Así, la educación reproduce las fuerzas productivas por cuanto la producción requiere de ciertas habilidades y destrezas, la anulación o la mutilación de éstas significaría la aniquilación del ser humano y por tanto de la sociedad entera.
El imperativo sociocultural de la educación demuestra cómo la formación del hombre en determinado proceso y contexto cultural sirve para transmitir la cultura de la generación adulta a la generación nueva, o para destruir la cultura enemiga, para imponer la cultura dominante. Las teorías educativas, los enfoques pedagógicos, los proyectos educativos sirven también en una u otra dirección, ya sean para tergiversar o distorsionar la realidad educativa o para justificar determinado propósito sociopolítico.

e. La forma sociocultural de la educación.
La educación es en esencia un proceso social, un hecho generado por una relación sociocultural, por cuanto involucra al ser social (el hombre) y al conjunto de relaciones sociales que contraen los hombres (la sociedad) cuyo resultado es la formación de la persona; de tal modo que el hombre que no entra en relación con sus semejantes, no se educa en cuanto no forma parte de éste proceso sociocultural, sin ella no podrá adquirir las características sociales que lo diferencian de los animales; es decir, le será difícil o imposible que se transforme en hombre y por tanto en una persona.
La forma sociocultural de la educación implica que ésta sucede como parte de un proceso y contexto sociocultural; el proceso implica la historia del individuo y la colectividad y el contexto la matriz, el entorno o el patrón cultural. Así, la educación transita a través de la vida del sujeto y la colectividad día a día, mes a mes, año a año, pasa de una etapa o fase a otra siguiente o superior. Paralelamente esta vida e historia particular forma parte de un conjunto de tradiciones, prácticas, modos de vida o costumbres donde interactúa el sujeto y el contexto. Esto es el proceso y el contexto de la educación donde se forma el hombre. En ese sentido, la afirmación de Vigotsky, respecto que la educación es un proceso sociocultural y la acción educativa una relación sociocultural, es totalmente acertada y correcta. Como afirma Makarenko, en la vida todo educa: las relaciones sociales, la práctica social, las relaciones entre docentes y alumnos, entre adulto y joven, entre padres e hijos, entre compañeros, entre hermanos o amigos, entre trabajadores y patronos; en la familia, en el barrio, en la escuela, en la fábrica, en el mercado, en los eventos o actividades culturales, todo contribuye en cuanto forma, influye y modela a la persona.

f. La forma consciente de la Educación.
La actividad del hombre, a diferencia del animal, es racional, conciente o lógica; es decir, se guía por la actividad orientadora de su psicología social y evalúa sus actos según la razón y el pensamiento. Por ello, la primera forma de educación elemental (desde el nacimiento) significa la formación de la conciencia social del sujeto individual, esperando que en el futuro esta educación (como formación de la conciencia) guíe el desarrollo de las formas más complejas y sirva la conciencia (como herramienta) en el desarrollo de todas las actividades económicas, sociales y culturales. Así como la conciencia en primera instancia es producto de la educación, la acción educativa en la práctica social es regulada por la conciencia social. De tal modo que, la conciencia social guía y regula la conducta y la práctica social del sujeto individual. La educación tiene forma de conciencia social, como afirma Galperín, porque la conciencia es el rasgo esencial e inseparable de la personalidad, «La personalidad sin la conciencia no puede existir, si se altera la conciencia, la personalidad también se altera», «La conciencia social que es asimilada por el individuo durante su desarrollo, constituye la directriz en el sistema que guía su conducta».
La forma consciente de la educación explica la persistente lucha ideológica y política por el control de la educación de las nuevas generaciones y la formación de los ciudadanos, en cuanto consideran que la conciencia, la concepción del mundo, la ideología asegurará la perpetuidad o la transformación de la realidad social imperante. El control de la conciencia colectiva e individual de los ciudadanos es muy importante para manipular e influir en la práctica social diaria y la vida del pueblo. El proceso consciente de la educación implica la necesidad de alteración y/o distorsión de la visión de la realidad, la confusión de ideales y los valores, la formación de los miedos y dogmas, de la homogenización de la conciencia de los niños y adolescentes en la escuela o fuera de ella (TV, INTERNET). La alienación y la enajenación individual y colectiva comprenden la forma conciente de la educación, como formación de la conciencia social distorsionada.

g. La Educación como práctica social.
La educación sucede en la actividad diaria y cotidiana del hombre, la acción educativa es la parte substancial de toda forma de práctica social; la formación del hombre sucede en el proceso de su vida, en el entorno o contexto donde se desenvuelve, allí mismo donde realiza sus tareas o actividades, cuando se relaciona o interactúa con sus semejantes. La educación no es ajena a su vida y entorno, sucede en ella y con él. La educación es una forma de práctica social, involucra la lucha ideológica y política, la actividad productiva, la actividad tecnológica y científica, la actividad doméstica y de ocio; es el factor determinante de los cambios de la persona (más que la conciencia la práctica social le es superior) modifica la conducta o el comportamiento, define sus valores y la conciencia social. En cuanto el hombre existe a través de sus actos, la educación le es inherente a su existencia; no exista educación que no haya sucedido como práctica social concreta y viva.
La práctica social educa, es la base y el fundamento de la educación; el hombre se forma a través de las experiencias individuales, la imitación de las prácticas, el contagio social y las acciones colectivas. Una educación eficaz es producto de la práctica, del ejercicio y la habituación en su ejecución. Todas las formas de práctica social educan: la producción, la creación artística, la actividad deportiva y la creación científica. La práctica social en la educación constituye la terapia fundamental, libera la conciencia de sujeción, la práctica social vida y concreta es el medio ideal de la reeducación.
La práctica pedagógica constituye el único criterio de verdad que otorga evidencia y objetividad a las teorías educativas. En la práctica social es donde se cristalizan y materializan todas las aspiraciones de la educación.

h. La educación espontánea y permanente.
La educación, tal como se observa en la vida diaria del hombre concreto, sucede de forma espontánea y permanente, no existe un solo modo o una sola forma de educación, los fenómenos y procesos educativos son multiformes y variados. La educación acontece a través de toda la vida humana, no excluye un solo instante, es incidental, espontánea, necesaria, permanente. Como indica Makarenko, «Una persona (...) no puede ser educada por la influencia directa de una sola personalidad, sean cuales fueren las cualidades que posea dicha persona. La educación es un proceso social, en el más amplio sentido del término. Todo contribuye a la educación: la gente, las cosas, los acontecimientos; pero antes que nada y por encima de todo... la gente. Los padres y los maestros ocupan el primer lugar en ese grupo. El niño entra en una infinita cantidad de relaciones con el complejo mundo de la realidad que lo rodea. Cada una de esas relaciones se desarrolla irresistiblemente, superponiéndose a las otras y tornándose más complicada a medida que aumenta el crecimiento físico y moral del niño». En la vida social todo educa, a cada paso y en cada instante «.. en manifestaciones modestas, imperceptibles, como a ratos, como en procesos colaterales paralelos, aunque en realidad se realizaba de forma consciente y con recta motivación a lo largo de toda la grandiosa experiencia de la construcción socialista. Se puede afirmar literalmente que no hay un solo acto, una palabra o un hecho de nuestra historia que, junto a su significación económica, militar y política intrínseca, no tuviera también una importancia educativa, que no fuera un aporte a la nueva ética y no provocara el crecimiento de la nueva experiencia moral».
En resumen cuando hablamos de educación propiamente dicha, no hablamos de la educación escolar, de la instrucción o del proceso de la enseñanza aprendizaje, sino de la formación del hombre en la vida y el entorno sociocultural donde habita. Como indica Wasburne en la educación del hombre «la parte más importante de la vida diaria de un alumno se vive fuera de las paredes de la escuela» o cuando afirma Kilpatrick «...a pesar de nuestro prejuicios académicos, el aprender fuera de la escuela es aún el tipo esencial de aprender, que ha sido siempre y sigue siendo en cantidad e importancia y probablemente en calidad el aprender más importante que realizamos». Hoy más que antes, la educación escolar se ha extendido y convertido en una condición para la ciudadanía, pero ésta sólo es una forma de educación, la educación sistemática, la educación escolar, no excluye la educación en su esencia, que sucede de forma espontánea y permanente en el desarrollo del hombre como persona.
Por tanto, Educación es el término o vocablo que designa el proceso social en la formación de la personalidad. Comprende el conjunto de relaciones sociales que contrae el hombre en el proceso y el contexto de su vida, donde se forma o «deforma» el cuadro de la personalidad de los niños, adolescentes y adultos de una sociedad determinada. Este proceso social es inherente a la vida del hombre por cuanto constituye la forma fundamental de educación de la nueva generación, en interacción con la generación adulta que transmite la cultura a la generación nueva quien la asimila; de tal modo que, como dice Margaret Mead, la educación son «Los proceso por medio de los cuales el niño cede su autonomía fisiológica y acepta el control cultural, son una serie muy concreta de operaciones ejecutadas por el agente cultural», «El proceso mediante el cual el niño se transforma en un adulto, en esa complicada versión individual de su pueblo y de su época». De tal modo que, «Sea cual fuere el método empleado, tanto si los jóvenes son disciplinados, amaestrados o instruidos con cuidado, o bien si se les deja vagar cerrilmente o aún si se les hostiliza por parte de los adultos, el resultado será el mismo», se constituirá en persona reflejo de su educación.
El proceso social por el cual se forma la persona, excluyendo las demás formas y aspectos del hombre, describe la modificación del comportamiento o la conducta, el cambio en los hábitos y costumbres, la adquisición de nuevas experiencias por el sujeto individual, constituye el substrato y la naturaleza singular de la educación. La educación comprende la formación del hombre como una construcción histórica, económica, social y cultural, la constitución de cada uno de los elementos y características del cuadro de la personalidad.
Como proceso social se refiere a una relación sociocultural entre los hombres, que sucede dentro y fuera de la escuela. No se reduce al proceso de enseñanza aprendizaje. Se remite a la formación de la persona.
La educación por su extensión designa la universalidad de los fenómenos, hechos, las relaciones, las prácticas, los eventos o acciones educativas, del proceso sociocultural en la formación de la personalidad; mientras que, por su comprensión precisa sólo la formación de la persona, la constitución de la personalidad, en su esencia. Esto implica la concatenación de fenómenos, procesos, acciones, elementos y sujetos que forman parte del continuo universo educativo, representado en el concepto de educación: categoría fundamental de la pedagogía.

II. Las leyes científicas de la educación.
1. La ley de formación.
La ley de formación es la tendencia universal de la educación que transforma al ser humano en una persona, como poseedor de un conjunto de aptitudes, facultades o capacidades sociales que las adquiere en interacción con el contexto y a través del proceso de su vida. El hombre desde que nace, al formar parte de una sociedad, de una cultura, de un proceso y contexto socioeconómico se constituye en una persona, inevitablemente. Contrariamente parece como tal. El cambio es necesario y regular; pero el proceso de formación, de crecimiento y progreso es su forma particular: es la educación, en el curso del proceso adquiere del contexto sociocultural, directa o indirectamente, la parte substancial o la totalidad de las características de dicho entorno. La educación como regularidad (ley) en la vida del de hombre concreto regula la evolución, el desarrollo, el crecimiento, el progreso que configura la persona. Esta tendencia universal define a la educación como un proceso que está en cambio incesante hacia el progreso, al cambio, a la modificación de las deficiencias en la práctica social, en la conducta o el comportamiento del hombre concreto, al paso de una etapa inferior a otra superior, a la superación de los problemas, de las deficiencias. La educación como dirección racional de dicho proceso es contrario a la decadencia, a la «involución», a la mutilación de las cualidades; es contrario a toda forma que se opone al progreso; por ello, en estas condiciones se hace necesario la reeducación: retomar la formación en su sentido positivo. Por ello decía German Caro Ríos, «Es fundamento esencial de toda organización escolar el reconocimiento del papel formativo-modelador de la educación. Lo que quiere decir que mediante una acción educativa convenientemente organizada, es posible modelar la voluntad, el carácter, la personalidad intelectual, física, moral, sentimental, etc. De los educandos».
Tendencia universal por el cual la educación transforma al ser humano en una persona. Proceso de cambio incesante que define y regula, el crecimiento, el progreso, la evolución, el desarrollo inevitable en la formación de la persona. La educación implica la modificación de las dificultades, el paso de una etapa inferior a otra superior, la superación de los problemas, de las deficiencias.
La ley de formación de la persona sucede cuando el hombre se constituye como parte de un contexto determinado, como afirma Lucien Malson. «El hombre se distingue del animal por su nacimiento prematuro. Su personalidad se elabora después del nacimiento, sobre una serie de matrices culturales, que son tan importantes para su desarrollo como la propia matriz de la madre. Son las relaciones afectivas que tiene con su madre en los primeros años de su vida lo que condiciona toda su vida emocional; es el aprendizaje del lenguaje a su debido tiempo lo que condiciona toda su vida intelectual. Lo que quiere decir que un niño normal de nacimiento puede volverse prácticamente idiota si las circunstancias de su educación le son desfavorables. Es esencial la idea de que la personalidad se desarrollará en la misma medida en que el medio, por su valor educativo, ofrezca al niño los subsidios culturales convenientes en el momento oportuno». La ley de formación de la persona constituye el determinante, la regularidad y el aspecto esencial del fenómeno educativo; sin la educación el hombre no se constituiría en una persona: es el factor de su formación.
Las contradicciones entre el proceso y el contexto, el estilo y régimen de vida, la enseñanza y el aprendizaje, la conciencia y la actividad social, la transmisión y la asimilación forman parte de la dialéctica en la formación de la persona, estas contradicciones definen el cambio y el automovimiento de la educación como realidad objetiva. Estas contradicciones impulsan la modificación permanente del cuadro de la personalidad, día a día, semana a semana, mes a mes, año a año. En la formación de la persona, como proceso inevitable, la práctica social y la interacción con el medio que los rodea es esencial. Como afirma Margaret Mead, «la modelización habitual de la madurez es alterada por parte o por toda la población, incluyendo así en la formación de su carácter los cambios de carácter apropiados al estado cultural modificado» es decir, «cada individuo niño recibe una versión de la cultura oficial, altamente idiomática, impuesta sobre su constitución y disposición hereditaria única y dando origen a lo que llamamos personalidad», su formación es inevitable en cuanto es parte de dicho proceso y contexto.
Las circunstancias particulares, los detalles concretos y las formas específicas del proceso de formación de una persona en singular es objeto de la investigación educativa, del mismo modo corresponde a la práctica pedagógica la dirección y organización del proceso y contexto para la formación de la persona en singular. En cuanto la formación indica la constitución inevitable del hombre como persona, la generalización del fenómeno educativo indica el carácter necesario (inevitable) y lógico (regularidad) de la educación en el desarrollo del hombre; ésta ley de formación es el concepto fundamental que guía la investigación y la práctica pedagógica; que la educación no acontece como distinta a los cambios en la persona, a los progresos en su práctica social, al desarrollo de las aptitudes y facultades humanas, a la modificación de la conducta o el comportamiento, en cuanto cambio inevitable.

2. La ley de la acción educativa.
La ley de la acción educativa indica que, todo proceso, fenómeno, acción o influencia educa (resulta efectivo) si ésta cubre el mayor tiempo y espacio en la vida del sujeto individual. Es decir una acción o influencia instantánea y circunstancial no modifica sustancial y eficazmente la conducta o el comportamiento del educando; para lograr una verdadera acción educativa será necesario qué esta acción o influencia acontezca durante un tiempo prudencial o determinado, se presente en las diferentes actividades y tareas de la vida del educando, cubra la mayoría de los espacios sociales de la vida del educando. Para asegurar la modificación del cuadro de la personalidad del educando será necesario organizar un contexto sociocultural conveniente y asegurar que el proceso de vida del educando asuma los cambios necesarios.
La acción educativa resulta efectivo si ésta cubre el mayor tiempo y espacio en la vida del educando. Una acción o influencia instantánea y circunstancial no modifica sustancial y eficazmente la conducta o el comportamiento del educando;
Para modificar el cuadro de la personalidad del educando será necesario organizar un contexto sociocultural conveniente y asegurar que el proceso de vida del educando asuma los cambios necesarios.
El acto educativo es eficaz si el régimen y el estilo de vida se mantienen de forma obligatoria, constante y gradual. El aprendizaje resulta eficaz si el educando practica o ejercita la tarea en diferentes condiciones y durante el tiempo necesario.
En la organización del proceso y el contexto educativo será necesario asegurar que las influencias culturales, las relaciones sociales, la práctica social, las condiciones materiales de vida abarquen el mayor espacio y tiempo de vida del educando. Igualmente la conciencia social que sirve de guía de la actividad humana necesita de un contexto favorable, de lo contrario, la conciencia más madura y fuerte podría ser objeto de quiebra y derrota frente al dominio del proceso y el contexto sociocultural, generando una conciencia social contrario u opuesta al requerido.
En la organización de la labor educativa el acto educativo es eficaz si el régimen y el estilo de vida se mantienen de forma obligatoria, constante y gradual. En la organización de las estrategias de enseñanza aprendizaje, la acción es eficaz si éstas permiten que el educando ejercite o practique la tarea en diferentes condiciones (espacio social) y durante el tiempo necesario. La ley indica que, la acción educativa no se reduce a acciones instantáneas, coyunturales, pequeños momentos, a simples actos pasivos, mediáticos (escénicos) o comunicativos (lingüísticos).

3. La ley de acción pedagógica paralela.
La acción pedagógica paralela es la ley que indica la forma particular de cómo se asimila el contenido educativo en la formación de la persona a diferencia de otras formas específicas de la acción educativa; como por ejemplo, el desarrollo de los conceptos, la asimilación de los conocimientos, la formación de la habilidades y destrezas, las cuales se desarrolla con estrategias de enseñanza aprendizaje y por la ley de asimilación conciente y activa. La acción pedagógica paralela indica que, la acción práctica es simultánea a la asimilación de los contenidos educativos; es decir, que sólo se adopta nuevos comportamientos, nuevos hábitos, nuevos valores, nuevas actitudes con y a través de la práctica; sin la práctica social debida estos contenidos educativos son imposibles de ser formados en la conducta del educando. Este principio explica la acción paralela del proceso y el contexto en la formación del educando; la acción paralela de la práctica y la conciencia social, del régimen y estilo de vida del sujeto individual, que la única forma de interactuar con el entorno es a través de la práctica social. Al respecto dice Lucien Malson, «No es el propio educador el que educa, sino el medio ambiente», o Makarenko «Ni mis conversaciones ni las de ningún pedagogo podrían hacer lo que una colectividad orgullosa de si misma y bien organizada».
La práctica es simultánea a la asimilación de los contenidos educativos. En educación el proceso y el contexto, la práctica y la conciencia social, el régimen y estilo de vida actúan de forma paralela en la formación de la persona.
«¿Qué entiendo yo por acción pedagógica paralela? En que sólo nos relacionamos con el destacamento. En que no tratamos con los individuos aislados. Tal es la formulación oficial. En esencia, es precisamente la forma de influenciar sobre el individuo. Pero la formulación va paralela al contenido. En la práctica trabajamos con las personas pero por separado, pero afirmamos que no tratamos con ellas particularmente» afirma Makarenko; cuando nos relacionamos con el destacamento nos relacionamos con cada miembro de ella, primero; segundo, no tratamos con individuos aislados (uno por uno simultáneamente) sino con el destacamento y a través de ella con todos los miembros. Tercero, influenciamos sobre el individuo a través del destacamento. Esa es la dialéctica de la acción pedagógica paralela.
En la práctica diaria y cotidiana, la acción pedagógica paralela es la ley fundamental que regula la educación, por cuanto cada tarea, cada actividad, cada experiencia, cada función o rol que cumple el niño o el adolescente permite asimilar los contenidos que impone el entorno sociocultural; es decir, el carácter, el temperamento, las actitudes, los valores, las diversas manifestaciones de su conducta los adopta cuando realiza, participa y vivencia cada una de estas actividades de la vida diaria. Por ello, Makarenko, indicaba «En el país de los Soviets, la influencia de la educación no la experimenta sólo el niño, el escolar, sino también cada ciudadano en todos los pasos. Esta educación se le inculca unas veces bajo formas especialmente organizadas y otras bajo formas de una basta influencia social. Cada asunto nuestro, cada campaña, cada proceso que se opera en nuestro país, lleva siempre implícito no sólo tareas especiales, sino también misiones educadoras»

4. La ley de asimilación activa y consciente.
Indica el carácter conciente y activo del aprendizaje humano, la forma particular de cómo sucede la educación mediática o la instrucción. Es decir, la asimilación de los conocimientos, el desarrollo de las habilidades y destrezas manuales e intelectuales, la formación de los conceptos sucede por asimilación conciente y la activa. Los aprendizajes se fijan en la conciencia y modifican las estrategias manuales e intelectuales porque son la consecuencia de la actividad, cuando el educando realiza una actividad semejante o equivalente a ella. La enseñanza pasiva, la comunicación lingüística, la memorización literal o mecánica no proporciona un aprendizaje efectivo o funcional, como ya lo demostraron las investigaciones recientes, el verdadero aprendizaje es producto de la actividad conciente.
La asimilación de los conocimientos, el desarrollo de las habilidades y destrezas manuales e intelectuales, la formación de los conceptos sucede por asimilación conciente y la activa. Los aprendizajes son la consecuencia de la actividad práctica y de la conciencia. Si la conciencia es el reflejo del ser social y el aspecto determinante del ser social es la práctica social, no existe conciencia sin práctica social, como práctica social sin conciencia social que lo regule, y por tanto
rendizaje sin asimilación
Cuando el aprendizaje se considera como acumulación de la información en la conciencia, demuestra que dichos conocimientos, teorías o comunicaciones resultan imposibles de aplicación en la vida o difíciles de concebir su utilidad, y la única forma de resolver su aplicación o utilidad es la actividad práctica y concreta. Que la mera actividad conduzca al aprendizaje sin una regulación conciente de ella resulta difícil de ser demostrado por su simple organización o realización de la actividad. La actividad requiere una concepción conciente de ella para ser aprendida.
Aplicando la lógica dialéctica, así como la conciencia es el reflejo del ser social y el aspecto determinante del ser social es la práctica social, no existe conciencia sin práctica social, como práctica social sin conciencia social que lo regule, como aprendizaje sin asimilación conciente y activa.

III. Principios científicos.

1. La educación es un proceso inherente a la existencia material del hombre.
La educación sucede a través de toda la vida del hombre, desde el primer día de nacimiento hasta el último momento de la vida. El carácter inherente de la educación a la existencia humana implica asumir que, el hombre no nace sino se hace, la educación configura su personalidad, el desarrollo de todas las características sociales e individuales como ser humano es producto de la educación, como parte de su socialización y la relación sociocultural con sus semejantes. Gracias a la educación el ser humano se constituye en una persona, en un ciudadano.

2. La educabilidad del hombre.
La educación sólo es propia al hombre, como ser social. El hombre es objeto de educación; corresponde a la ciencia de la pedagogía explicar y describir dicho proceso, su naturaleza interna y sus contradicciones que impulsan dicho movimiento. Esto explica, porque la pedagogía entiende que, el sujeto más descarriado o enajenado puede ser educado, reeducado y la educación sea la esperanza de su transformación o simplemente de su cambio, de su progreso.

3. Los principios activos del aprendizaje.

El aprender haciendo. Aprendemos a caminar caminando, a investigar investigando, a leer leyendo. Más del 70% de las aptitudes humanas heredadas por el hombre son producto de un aprendizaje activo: Se aprende haciendo.
El enseñar a aprender. Corresponde a quien domina (el maestro o docente) una estrategia, una técnica, un procedimiento o un método indicar la ejecución de las operaciones, los procedimientos o las actividades en su orden lógico para el desarrollo de tales estrategias o competencias; esto es, que el educador o maestro enseñe a aprender; el objetivo, que el educando o aprendiz domine la técnica o el método correspondiente.
El aprender a aprender. Cuando el educando domina una estrategia sea cualquiera de ellas, después que haya aprendido haciendo con el apoyo y la guía del maestro; el educando o aprendiz es capaz de modificar y/o crear nuevas estrategias sobre la base del dominio o pericia de una estrategia en particular. En esta etapa el educando es creativo, aprende nuevas formas de aprender con sus propias estrategias que domina y maneja. Es capaz de aprender a aprender por si mismo.
II. Las categorías pedagógicas.
<!La Labor Educativa: categoría fundamental en la formación de la persona.
La labor educativa es la metodología de la pedagogía que indica cómo organizar y dirigir el proceso y el contexto educativo en las colectividades educadoras, cómo organizar y dirigir el régimen y el estilo de vida en la educación del individuo, orientadas a la formación de la persona. La metodología de labor educativa organiza el proceso de la práctica social del sujeto individual y la interacción con sus semejantes; organiza el contexto que comprende todos los elementos de la cultura del entorno con el cual interactúa el sujeto individual. El proceso y el contexto de la educación comprenden el conjunto de las actividades y las relaciones al interior de las colectividades, las costumbres, los roles y funciones, las tradiciones, las normas y códigos del entorno.
Organizar y dirigir el proceso y el contexto educativo en las colectividades educadoras, organizar y dirigir el régimen y el estilo de vida en la educación del individuo. El proceso y el contexto de la educación comprenden el conjunto de las actividades y las relaciones al interior de las colectividades, las costumbres, los roles y funciones, las tradiciones, las normas y códigos.
La labor educativa reproduce de forma racional y sistemática la acción educativa que sucede en la vida diaria y cotidiana, en la actividad doméstica, la actividad productiva, la económica, en la lucha política, en las actividades de la escuela; allí donde vive, actúa y existe el hombre. Por ello indica Neill «Uno aprende a vivir no sabiendo de la vida de los demás sino viviéndola, puesto que las palabras son infinitamente menos importantes que las acciones». La metodología de labor educativa organiza el régimen y estilo de vida.

2. El régimen y estilo de Vida.
El régimen de vida es el conjunto de actividades que realiza el educando de forma obligatoria, secuencial, gradual y permanente, según las necesidades personales y sociales que impone el entorno sociocultural. El régimen define el conjunto de las normas sociales, los hábitos y las costumbres que se ejecutan en la vida individual y colectiva. Como cuando se exige a los hijos la ejecución regular del conjunto de tareas del hogar en bien de su persona y de la familia, con el fin de convertir esa actividad o práctica en un hábito que forma parte de su comportamiento diario y cotidiano.
El estilo de vida es la forma y el modo peculiar de cómo se desarrolla las actividades en la colectividad. Constituye el tono, la belleza, los ritos, las celebraciones, el folclore, las costumbres, las tradiciones, la conducta moral individual y colectiva en la escuela, la familia o la comunidad local que desarrolla la ética y la estética de la persona.
Algunos ejemplos de estilo de vida se pueden observar cuando las personas participan activamente de las veladas, del arte, el deporte, las celebraciones populares, el aniversario de la comunidad, las faenas comunales, las celebraciones de la escuela, los paseos y excursiones; en lo individual, la forma de cómo presenta el uniforme, el vestido, qué música escucha, qué comidas consume, etc. Al respecto afirma Makarenko, las costumbres en la acción educativa es la regla de oro. En la organización de la labor educativa, del régimen y estilo de vida en la escuela, se debe asegurar la participación de los educandos en las actividades deportivas, artísticas, productivas, políticas, culturales, talleres y clubes de aficionados, actividades de autogestión y promoción comunal. Por cuanto, «esta vida en comunidad es infinitamente más importante en el desarrollo de un niño que todos los libros de texto del mundo» como indica A.S. Neill.

3. La actividad educativa.
Son las acciones, influencias, medidas que los agentes y contextos externos al educando o sujeto individual y colectivo ejercen sobre ella, de tal modo que ésta acción modifica o genera cambios sustanciales en la conducta de la persona. El conjunto de las actividades educativas que la escuela, como colectividad primaria, organiza y dirige, está comprendida por;
La organización de la actividad productiva como núcleo de las actividades educativas para desarrollar el auto-sostenimiento o autogestión, a la vez que simultáneamente sirva para la invención y creación tecnológica-productiva que luego se transfiere a las actividades económicas de la comunidad local, esto ayuda a enfrentar los problemas de la industria, las dificultades del campesino o agricultor. La actividad productiva, por acción pedagógica paralela, es el factor principal en el desarrollo del carácter del hombre, que lo convierte en el miembro de una colectividad de trabajadores y productores; allí el educando aprende a sentir la responsabilidad por los recursos materiales, el compromiso con la tarea individual y el colectivo, el respeto a los miembros de la sociedad y la familia, simultáneamente lo va especializando en una ocupación laboral. El respeto, la capacidad organizadora, la solidaridad, la responsabilidad, el orden, la puntualidad, la economía, el altruismo, la justicia, la igualdad son valores que se desarrollan en el trabajo productivo por acción pedagógica paralela; no solo crea las riquezas materiales, sino, principalmente integra y socializa a los educandos. Desarrolla al hombre en lo físico, espiritual, psíquico y moral. Como afirma Makarenko, el trabajo productivo educa «los intereses de la colectividad, el auge del entusiasmo laboral, alimentado constantemente no por el entusiasmo de un momento crucial ni por el de cumplir los fines inmediatos de esta semana o de este mes, sino por el entusiasmo sereno, firme, que ve las perspectivas lejanas de la colectividad y, bajo cuya influencia, se realiza un trabajo gigantesco que exige al pedagogo una movilización psicológica, física e ideológica...»
La organización de las corporaciones de autogestión estudiantil, en los Centro de Estudiantes o centros federados, consejos de aula, los círculos de aficionados, el club de matemáticas, de periodismo, de teatro, danzas, ajedrez, cruz roja, defensa civil, de ayuda mutua, las cooperativas escolares; constituyen laboratorios de democracia y de organización de la colectividad. La asamblea de los educandos permite desarrollar el autogobierno o autogestión, porque los estudiantes desarrollan el ejercicio político, cuando asumen el liderazgo y la representación, cuando discuten y toman decisiones acerca de las normas, cuando asumen la responsabilidad y el compromiso de las tareas, a través de los comités, los talleres, los clubes, las brigadas, la dirección de los eventos sociales y culturales, los calendarios y horarios. La colectividad de educandos es la forma ideal de educar y construir una sociedad democrática.
La organización de las actividades cívicas y de carácter moral, en la formación patriótica diaria, la celebración del aniversario escolar, la participación en el aniversario de la comunidad local, la celebración del calendario patriótico, los desplazamientos de los educandos dentro y fuera de la escuela, el desfile de escoltas y batallones correspondientes, el saneamiento personal diario, el cuidado de la limpieza y el orden del aula, el taller, el laboratorio, la limpieza de los patios de la escuela, la elaboración, presentación y mantenimiento de un periódico mural a cargo de los estudiantes, educa la responsabilidad, el altruismo y la justicia. Al respecto, indica Makarenko «Desde el primer día la escuela debe presentar al alumno las exigencias firmes y incuestionables de la sociedad, armar al niño con las normas de conducta para que sepa lo que puede hacerse y lo que no, lo encomioso y punible», «un sistema correctivo racional no es sólo justo sino necesario, contribuye a formar un carácter humano firme y educa el sentimiento de responsabilidad, entrena la voluntad, la dignidad humana y la capacidad para resistir las tentaciones y vencerlas»
La organización de las actividades artísticas y regulación de la estética, en el cuidado y la presentación del uniforme que desarrolla el gusto del vestir y la elegancia, la participación activa en los proyectos de los talleres de arte, de teatro, de dibujo y pintura, de danzas, de canto, de música, de decorado, de poesía, en los círculos de aficionados a la cerámica, a la metalistería, al trabajo en cuero, al tejido en junco o lana, etc. La realización de los juegos florales en redacción de poesías, cantos, ensayos o narraciones, dibujo, pintura, teatro, música. El arte es un factor de la educación que desarrolla la estética, la percepción de la belleza, a sentir lo agradable, lo placentero y lo sublime; apreciar las cualidades de las cosas, los objetos, el sonido, las formas, las palabras, los colores, estimula la fantasía y el ensueño, la ficción, los sentimientos y actitudes, las emociones, las respuestas de compasión y temor, desarrolla la crítica y el juicio de belleza; auspicia la libertad de creación como expresión del deseo, los intereses y necesidades personales. El arte del mural, por ejemplo, desarrolla diferentes manifestaciones y aptitudes, dibuja y al mismo tiempo relata lo que está dibujando, de él surge un texto literario para su papel. La confección de accesorios de teatro, decorados y trajes brinda campo para la creación técnica e imagineria de los niños que dibujan, trabajan en modelado, recortan, cosen; todas estas actividades cobran sentido y objetivo como parte de un ideal general que emociona al niño. Igualmente, unen en una misma persona al artista, al espectador, al autor de la pieza, al escenógrafo y al técnico del decorado. Lápiz, arcilla y colores que pueden utilizar para la tarea puramente plástica no aburren sino desarrollan la técnica y la laboriosidad infantil.
La organización y dirección de la cultura física, esto es la participación de los educandos en los campeonatos de las diferentes disciplinas deportivas, las olimpiadas, el ejercicio de la gimnasia, la organización de los clubes o selecciones, las excursiones, paseos y visitas de campo, contribuyen a la formación de la persona y los valores, en cuanto desarrolla las normas de convivencia social a través de las reglas de juego para alcanzar con éxito las metas, mantiene la cohesión de sus participantes, la identificación con la colectividad. La actividad física, corporal o deportiva permite el libre ejercicio de los instintos infantiles, el deporte proporciona al niño y al adolescente alegría, triunfo, placer estético, ayuda a solucionar los problemas a nivel motor y psicológico, en cuanto actividad de conjunto. La educación corporal o física en la escuela debe promover diversas actividades libres debidamente organizadas en el campo de juego, la danza y el movimiento corporal diario; principalmente la danza como medio pedagógico permite exteriorizar el subconsciente y solucionar los traumas.
Asegurar la coeducación para la educación sexual, por cuanto, la participación regular y natural de ambos sexos o la indiferencia sexual en las actividades sociales y culturales inhiben el deseo «animal» del sexo, sublima el instinto sexual, regula y crea el compañerismo de ambos sexos. Al educar buenos organizadores se educan también buenos enamorados, al formar la conducta también se desarrolla la conducta sexual; la costumbre de responder por la colectividad se manifiesta también en las cuestiones del amor. La escuela debe asegurar que niños y niñas, señoritas y jóvenes participen de todas las actividades formen parte del compañerismo sin temor y vergüenza. Como indica Makarenko, el varón que es incapaz de trabajar en colectivo y con las mujeres, trata a una mujer con vulgar y desvergonzado cinismo, este sujeto antisocial normalmente se excluye de las actividades colectivas, prefiere el individualismo egoísta, en cuanto no considera al varón y la mujer como miembros de una colectividad única, le es imposible asumir una responsabilidad compartida y vivir en colectividad.
Esta es la idea más aproximada de la acción educativa.
V. El Método pedagógico, método de investigación.
En cuanto la ciencia es la unidad de lo subjetivo y lo objetivo, las categorías y las leyes de la educación, formuladas teóricamente, representan de forma aproximada las regularidades, las tendencias y el orden de desarrollo de la educación en la realidad objetiva; esta lógica que gobierna los fenómenos educativos, define y orienta la investigación científica en educación. Por cuanto cada disciplina científica presenta la imagen subjetiva de las leyes del objeto que estudia, la lógica dialéctica indica que, el método científico es la aplicación de las leyes de la disciplina al estudio de su propio objeto. Es decir, si la pedagogía representa las leyes que regulan el proceso educativo, estas leyes guían la investigación y sirven como instrumento de análisis de los problemas o fenómenos educativos. El método de investigación científica en la educación es el método pedagógico: aplicación de las leyes de la educación en la investigación pedagógica. Considerando que el proceso ascensional de lo abstracto a lo concreto es la ley de la investigación científica; es decir, que la investigación científica es el paso lo abstracto (teoría conocida) a lo concreto (realidad objetiva por conocer); en pedagogía es imposible realizar la investigación educativa sin reconocer y aplicar las categorías y leyes que gobierna la educación. No seguir la regularidad que indica la teoría científica anterior evitará descubrir las nuevas regularidades, los determinantes y los nexos esenciales por hallar en el problema de investigación postulado.
Por tanto, el método de investigación científica de la educación sigue la regularidad y el orden que indica las leyes de la educación en el estudio de un nuevo fenómeno o problema educativo. Las leyes de la educación indican el camino, la secuencia, la forma de cómo proceder en la investigación; aporta los conceptos para la interpretación y el análisis de los nuevos hechos y fenómenos educativos, por cuanto la experiencia científica pedagógica anterior investigó formas análogas o semejantes, descubrió los determinantes más comunes y generalizó la teoría a partir de un universo mayor a la actual investigación. El método de investigación educativa no es una técnica o un procedimiento sui géneris o ajeno a la pedagogía, sino la lógica particular y específica que indica las leyes de la realidad educativa. El método pedagógico de investigación científica de la educación está definido por las leyes que gobiernan el proceso educativo.
En la pedagogía las leyes que regulan el proceso educativo, guían la investigación y sirven como instrumento de análisis de los problemas o fenómenos educativos. El método de investigación científica en la educación es el método pedagógico. El método de la investigación científica parte del reconocimiento de las leyes de la educación hacia el estudio de los nuevos fenómenos o problemas educativo, para descubrir en ellos regularidades, determinantes y esencias aplicando las leyes de la educación a los fenómenos y problemas presentes.
Cuando se investiga en educación se procede tal como indican los procesos lógicos de la realidad educativa. El proyecto de investigación organiza el diseño metodológico en el mismo orden que indica método pedagógico, según las etapas y fases que describe la labor educativa o el proceso de enseñanza aprendizaje. Cuando se analiza e interpreta se relaciona los nuevos fenómenos con los conceptos pedagógicos existentes, por cuanto éstos indican la generalización de los determinantes y la esencia de procesos análogos y semejantes.
Autor: Magister Lucas Palacios Liberato.
Magíster en Ciencias de la Educación con mención en Tecnología Educativa. UNE. “Enrique Guzmán y Valle”. Estudios de Doctorado en Educación. Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Licenciado en Educación con especialidad en Filosofía – Economía. UNE. “Enrique Guzmán y Valle”. Diploma de segunda especialidad en Formación Magisterial y Proyectos Educativos y Cultura de Paz. Pontificia Universidad Católica del Perú. Docente de la Escuela de Post-Grado de la Universidad Alas Peruanas, Escuela de Post-Grado de la UNE. “Enrique Guzmán y Valle”, Escuela de Post-Grado de la Universidad Nacional “José Faustino Sánchez Carrión”, Escuela de Post-Grado de la Universidad Nacional del Centro del Perú y  del programa de Maestría de la Universidad César Vallejo. Capacitador de PLANCAD – Secundaria, Ministerio de Educación – Instituto de Pedagogía Popular (IPP), 1998 - 2001. Presidente de la Asociación Educativa Vigotsky. Autor del libro “Lógica de la ciencia e investigación educativa”  Fondo Editorial del Pedagógico San Marcos. Lima - 2008
Teléfono: 5425138.
Celular, 988127208
E-Mail:
palaciosvigotsky@hotmail.com

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